Sexenio de EPN trajo más empleo precario

Staff/GC
Posted on abril 06, 2019, 1:57 am
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En el análisis de coyuntura ‘El sexenio del empleo precario y los bajos salarios’, coordinado por el doctor Miguel Santiago Reyes Hernández, director del Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana (*) se menciona que en la administración del ex Presidente Enrique Peña Nieto, la precariedad en las condiciones laborales, con población sin seguridad social, contratación no permanente y sin prestaciones, se vio acompañada de creación de puestos de trabajo con menores salarios y destrucción de empleos con mayores remuneraciones.

Por ejemplo, la población asalariada donde hubo un mayor crecimiento del empleo fue la integrada por trabajadores que perciben más de un y hasta dos salarios mínimos mensuales. Entre 2013 y el 2018 se crearon tres millones 189 mil 748 puestos de trabajo en esta población.  En contraparte, donde más fuentes de trabajo se perdieron, con un total de un millón 58 mil 65 empleos, fue entre quienes reciben de sueldo más de tres y hasta cinco salarios mínimos.

A esto último hay que añadir que entre quienes ganan más de cinco salarios mínimos se perdieron un millón 39 mil 213 empleos.

Del primer trimestre de 2013 al primer trimestre de 2018, se crearon cuatro millones 676 mil 314 empleos con remuneraciones entre uno y dos salarios mínimos; y se perdieron dos millones 348 mil 898 trabajos cuyos salarios oscilaban entre los dos y más de cinco salarios mínimos.

Casi un millón y medio más de trabajadores respecto al inicio de la administración de EPN perciben hoy un salario mínimo y, más de tres millones de trabajadores asalariados adicionales reciben un pago por su capacidad de trabajo de uno a dos salarios mínimos, es decir, aumentó el número y proporción de trabajadores con uno y dos salarios mínimos.

Los trabajadores en condiciones de precariedad salarial, cuyo salario promedio es de 3 mil 545 pesos al mes, laboran en la industria manufacturera, la construcción, el comercio, los servicios y el sector primario, en tanto que en la agricultura, ganadería, silvicultura, caza y pesca’ está el sector con el menor salario mínimo promedio, con 2 mil 177 pesos al mes.

Actualmente, casi dos terceras partes de la población viven en condiciones de precariedad: no tienen seguridad social, prestaciones de ley, contratación definitiva, laboran más de 8 horas y reciben remuneraciones debajo de la línea de pobreza del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL).

El 64% de los trabajadores perciben entre uno y tres salarios mínimos, situación garante de la persistencia de la pobreza en sus hogares, considerando que, de acuerdo al CONEVAL, se requieren de cuatro salarios mínimos para que un hogar promedio de cuatro personas no caiga debajo de la línea de pobreza monetaria.

Los que más perdieron.

Producto de una falta de regionalización adecuada y pertinente a la situación socioeconómica México durante la Presidencia de Enrique Peña Nieto, la pérdida de poder adquisitivo del trabajo asalariado en el país durante ese sexenio impactó más fuerte las zonas norte y centro del país.

El estudio detalla que en los últimos 11 años el salario mínimo nominal pasó de $48.90 a 88.40 pesos diarios. Utilizando el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) para obtener una medida de salario real, éste habría aumentado 19%, de $62.2 a $73.9 pesos diarios.

Sin embargo, el INPC, por su composición con más de 80 mil productos, no logra capturar la volatilidad que muestran mercancías de una canasta básica.

La pérdida de poder adquisitivo del ingreso laboral per cápita con el INPC es de 5.8%, mientras con el Índice de Costo de Vida del Observatorio de Salarios es de 21.5%.

El estudio destaca además que tres factores al menos inciden en la diferenciación regional: los patrones de consumo, los precios relevantes de las regiones y los salarios nominales por tipo de ocupación, rama y sector de actividad.

Por otro lado, durante el mismo sexenio, la Ciudad de México y Puebla registraron la mayor caída en la brecha entre los trabajadores con doctorado y maestría pues cayó en promedio 30%.

Ciertamente, la caída en los ingresos de los asalariados mejor pagados y más calificados, reduce la desigualdad salarial. Sin embargo, hay que aclarar que este es un cambio en la composición de los pobres hacia estratos más educados. El salario real de quienes tienen doctorado y maestría es el que mayor caída presenta en el período, con un 12% y un 11%, respectivamente.

Las personas con doctorado, con 11 a 13 años de experiencia, recibían como salario promedio mensual, en 2012, $23 mil 604 pesos; sueldo que para el 2016 se redujo a $20 mil 666 pesos. En ese mismo periodo, los trabajadores con doctorado, con 2 a 4 años de experiencia, sufrieron un decremento de sus percepciones al pasar de $14 mil 553 a $14 mil 367 pesos mensuales.

Reforma laboral, otro fracaso.

En México, la reforma laboral de 2012 se dirigió a abaratar la contratación y despido de los trabajadores, dado que la desvinculación se presenta mediante el mecanismo de precios, al indexar el salario mínimo con la inflación esperada y, los demás salarios de la economía con aumentos al mínimo.

Al analizar la evolución de los salarios reales con la productividad, se observa cómo mientras los salarios muestran tendencia decreciente, la productividad muestra tendencia creciente, esto da cuenta de su completa desvinculación

Situación similar se presenta con el salario mínimo. Si para aumentos del salario mínimo se hubiera tomado en cuenta como indicador de productividad proxy, la productividad por trabajador en la industria manufacturera, el salario mínimo para 2018 debió ser de $112.5 pesos diarios y no de $88.36.

Recomendaciones

De acuerdo con el Observatorio de Salarios de la IBERO, una propuesta de estrategia salarial integral que incluya el monto en que debiera aumentarse el salario mínimo, y los criterios de política salarial que vinculen el salario con la productividad, debe contener al menos, lo siguiente:

  1. Indicador de poder de compra. Aumento base de salarios indexado a un Índice de costo de vida (ICV).
  2. Indicador de eficiencia. Para mantener al menos la misma distribución factorial (participación de los denominados factores de la producción -capital y trabajo- en el ingreso nacional), el salario debiera aumentar proporcionalmente a la productividad media del trabajo por sector, rama o clase de actividad.
  3. Indicador regional. Captura el efecto conjunto sobre las remuneraciones de varios factores:
  4. Indicador de equidad. El factor de equidad se establece como respuesta a una desigualdad en la productividad, construyéndose con un inverso de la productividad.

(* ) El presente Análisis de Coyuntura fue realizado por el equipo de investigación del Observatorio de Salarios (OS), y es parte de un esfuerzo conjunto de las ‘Redes de pobreza y Desigualdad’ de la Asociación de Universidades Confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) y de la ‘Red de Observatorios de la Deuda Social de América Latina’ (ODSAL). El OS es un proyecto interinstitucional de las Universidades jesuitas en Ciudad de México y Puebla.

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