#ElFracaso-La Pandemia: «¡Nos colonizaron el paladar!»

STAFF/Gaceta Ciudadana
Posted on septiembre 04, 2020, 7:25 pm

El pasado martes, el Presidente Andrés Manuel López Obrador presumió que a 21 meses de su gobierno, ha cumplido 95 de los compromisos que asumió en su discurso de hace 2 años pero reconoció que no alcanzó a cumplir el 100% por la irrupción de dos crisis: la sanitaria y la económica.

“El coronavirus nos ha dejado dolor, tristeza y penurias, pero también ha fortalecido el amor en las familias, ha demostrado el humanismo y la entrega de los trabajadores de la salud y ha resaltado la conocida fraternidad de nuestro pueblo”, dijo sobre la primera.

Aunque dedicó varios minutos de su tiempo para hablar de la pandemia, nunca mencionó la dolorosa cifra de más de 65 mil personas muertas por el coronavirus. Eso sí,  aseguró que la pandemia dejará un mejor sistema de salud en México debido a la inversión en hospitales y personal médico que se realizó en el último año. Al inicio de su gobierno había 401 hospitales olvidados y un déficit de más de 200 mil profesionales, pero con el inicio de la pandemia se reconvirtieron 969 hospitales y se contrató a 47 mil médicos generales, especialistas y enfermeras, además de que se adquirieron 32 mil camas y 10 mil 612  ventiladores pulmonares.

Asimismo, destacó que México participa en los trabajos internacionales para desarrollar la vacuna contra el coronavirus, junto con la Universidad de Oxford, Fundación Slim y el laboratorio Astra Zeneca. Reiteró que se prevé que la vacuna esté lista a finales de este año y se comience a aplicar en México a principios del 2021, de forma universal y gratuita.

La verdadera realidad 

La organización Amnistía Internacional  dio a conocer que México ocupa el primer lugar con mayor número de muertes en profesionales que atienden a pacientes de Covid-19 en lo que va de la pandemia.

La cifra mexicana en este rubro alcanzó los 1,420 muertos. Después se encuentra Estados Unidos con 1,077 decesos, Brasil con 634, Sudáfrica e India con 240 y 573, respectivamente.

El director de Justicia Económica y Social de Amnistía Internacional, Steve Cockburn, señaló que todos los trabajadores de la salud tienen el derecho a estar seguros en su trabajo, por lo que estos números son alarmantes. Más de  7 mil personas mueren mientras intentan salvar a otras.

De acuerdo con el comunicado de AI, los 63 países que comprende el reporte había denuncias de escasez de Equipos de Protección Individual y falta de infraestructura en los hospitales en los que trabajan y tuvieron que enfrentar repentinamente un gran número de pacientes.

En México, desde que comenzó la pandemia, los trabajadores del sector salud salieron a las calles y protestaron contra el gobierno por la falta de insumos necesarios para evitar la propagación del coronavirus. Además, en más de una ocasión denunciaron públicamente que el número de muertes y contagios era ocultado por las autoridades.

El EPI es “todo el equipo y materiales que se aconseja al personal sanitario y trabajadores y trabajadoras esenciales utilizar para protegerse del virus″ y debería estar conformado por guantes, mascarilla médica (quirúrgicas), gafas de protección, pantalla facial, bata, mascarilla autofiltrante y un delantal, según el documento “Uso racional del equipo de protección personal frente a la COVID-19 y aspectos que considerar en situaciones de escasez graves” emitido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En febrero pasado, en Gaceta Ciudadana documentamos el siguiente caso que se registró en el Hospital Pediátrico Iztacalco de la secretaría de Salud de la CDMX:

https://bit.ly/3jOwt9K

 La Secretaría de Salud reportó hasta el pasado 25 de agosto un total de 97 mil 632 profesionales infectados de COVID-19 y destacó que las personas encargadas de la limpieza son especialmente vulnerables a la infección. El problema se agrava cuando se encontró que el personal de limpieza carece de seguridad social y son subcontratados por los hospitales.

La organización finalmente destacó que la transparencia en la cifras es importante para atender la problemática y que el gobierno debería poner a disposición los detalles sobre los inquietantes números del sector salud ante el COVID-19.

Pese a la contundencia de las cifras que reconoce la Organización Mundial de Salud como datos oficiales reportados por cada país, el pasado 3 de agosto, el Director de Epidemiología de la secretaría de Saliud José Luis Alomia,  rechazó la publicación de Amnistía Internacional por considerar que no existe sustento técnico para demostrar que México ocupa ese primer lugar.

“No es lo más adecuado comparar números absolutos ni totales.Hemos dicho que no tiene un sustento técnico ni es lo más adecuado comparar estas cifras”, señaló Alomía al considerar que lo mejor es comparar tasas porque esto daría una mejor perspectiva para un comparativo.

Una larga cadena de contradicciones 

En febrero la pandemia nos sorprendió para detener nuestras actividades cotidianas, pero también exhibió  la improvisación de los distintos órdenes de gobierno en el país que no estaban para enfrentar una crisis sanitaria de grandes magnitudes, pese y a que el gobierno tuvo dos meses para prepararse.

A esa falta de respuesta se ligaron otros  aspectos, como la centralización que se dio del sistema de salud con la desaparición del Seguro Popular y los convenios que dieron origen al nuevo INSABI, pero también a que el presidente López Obrador ha buscado controlar la información oficial sobre el impacto de la pandemia.

Dejar el manejo de la emergencia en una sola persona y su equipo, reflejó la debilidad del esquema institucional para enfrentar la emergencia.

Los expertos critican la gestión de la crisis y ven pocas posibilidades de corrección. La pandemia golpeó a México en medio de la caótica transformación de su sistema de salud. El país se está abriendo camino inexorablemente hasta llegar al primer grupo de países con más personas infectadas y muertas. Ahora hay más de medio millón de personas infectadas y más de 66 mil muertos, lo que coloca a México en el octavo lugar del mundo por infecciones y cuarto en número de muertes.

Los errores básicos, según los expertos 

Si bien el Gobierno ya celebra la estabilización de nuevas infecciones a un alto nivel (desde principios de julio el promedio de contagios es de 5 mil nuevas infecciones diarias), los expertos en salud critican el manejo de la pandemia.

El ex secretario de salud mexicano y rector de la Universidad de Miami, Florida, Julio Frenk, ve tres fallas fundamentales: demonizar a los expertos y la ciencia, tener un modelo equivocado y una estrategia de comunicación confusa. Primero, el Gobierno mexicano restó importancia a la pandemia y por lo tanto perdió mucho tiempo, dijo Frenk en una entrevista telefónica con DW. «Por eso tenemos tasas de infección tan altas entre el personal médico». Entonces, el modelo de Centinela, que se basa en simulación matemática en lugar de pruebas, es incorrecto. «Los estudios sugieren que la cantidad de personas infectadas es tres veces mayor. Con este modelo, estamos volando a ciegas», dijo Frenk.

El Gobierno también generó confusión entre la población, por ejemplo, con el respirador, que ahora López-Gatell ha respaldado, pero aún es rechazado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. «Por eso la gente desconfía del Gobierno y solo va al hospital cuando es demasiado tarde».

Malaquías López Cervantes, jefe de la unidad de investigación de estudios sociomédicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la falta de pruebas es otro error que ha impedido frenar a tiempo la pandemia. En Brasil, con un 65 % más de población que México, 3,3 millones han sido infectados y 107,232 personas han muerto. Según un estudio de la Universidad John Hopkins, en Brasil, la letalidad, es decir, el número de muertes en relación a los infectados es de 6.3 %. En México, en cambio, de 11.9 %. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta es la tercera más alta del mundo después de Italia (14,5 %) y Gran Bretaña (14 %).

Según Frenk y López Cervantes, este es precisamente uno de los puntos débiles de la estrategia mexicana. Según la ONU, 65 de cada mil personas en México se hacen la prueba. El promedio en América Latina es de 305. Un mayor número de pruebas hubiera permitido seguir una cadena de contagios para atenderla, pero esto no sucedió.

Para López Cervantes, la razón se explica porque el Gobierno ha impuesto un estricto programa de austeridad y no quiere gastar dinero en pruebas a gran escala. Porque la pandemia golpeó a México en medio de una «reestructuración confusa, cuando las instituciones sanitarias murieron desangradas por la necesidad de ahorrar y el anterior seguro nacional de salud había sido cancelado, pero aún no reemplazado por un nuevo sistema” explica Frenk.

La fallida estrategia de comunicación 

Cuando apenas iniciaba la pandemia y con menos de una decena de casos apenas, el subsecretario de salud Hugo López Gatell estableció como un escenario catastrófico para el país, llegar a 50 mil  víctimas mortales por Covid y aseguró que gracias a las medidas que tomó el gobierno mexicano a tiempo, ésta cifra sería imposible de alcanzar. Pero llegó el 28 de agosto y la cifra catastrófica, se superó.

A seis meses de esa declaración, la estrategia de comunicación establecida por el gobierno mexicano ha generado confusión; las cifras y los datos por contagio se contradicen; el experto designado por el gobierno del presidente López Obrador ha manejado un discurso que por sí solo se contradice (es bueno o no usar el cubrebocas, es bueno o no aplicar la sana distancia) y el debate se ha concentrado en un contexto político en el que el gobierno ve como causas de las muertes por Coivd, no la enfermedad en sí, ni la tardanza en la atención de los pacientes. Para el gobierno mexicano, la creciente cifra de decesos obedece a las comorbilidades que acompaña a la población: obesidad, diabetes, hipertensión, motivados por una política neoliberal de gobiernos del pasado, que dejaron a los mexicanos enfermar sin atender programas de alimentación saludables.

“En síntesis podemos decir que este modelo neoliberal impuso un imperialismo alimentario y una colonización de nuestro paladar”, señaló el subsecretario mientras explicaba una parte de la Estrategia nacional de alimentación saludable que impulsa el gobierno federal”; dijo el subsecretario de Alimentación y Competitividad de Secretaría de Agricultura en conferencia de prensa el pasado jueves.

Guillermo M. Mallén, académico del departamento de Ingeniería Química, Industrial y de Alimentos e Investigador en Historia de la Ciencia de la Universidad Iberoamericana, a través de un estudio en relación al contexto marcado por la pandemia de coronavirus se pregunta : ¿Cuándo acabará esta pandemia?

La respuesta que el mismo se da es que durará para siempre, pues conforme a la definición de epidemia, lo que tendremos serán temporadas anuales de Covid-19 sin que se vea un final a estas temporadas. Mallén aclara que epidemias tenemos pocas, pandemias, es decir, epidemias que abarcan varios países o virtualmente todo el mundo, son contadas.

Para el académico de la Ibero, a pesar de que contamos con un director de lujo para combatir la epidemia como lo es el doctor Hugo López Gatell, el desprecio por el orden y las leyes, tan común entre los mexicanos dificulta el control de la epidemia.

Sin embargo, Mallén apunta que el factor de disminución de los casos, juega un alto costo político para las administraciones en turno, especialmente cuando las medidas a tomar no son agradables para la población y ello puede repercutirles en votos. Aunque la credibilidad en el gobierno es un ingrediente necesario para el control de la epidemia, hecho que complica aún más la situación para México, cuando desde hace décadas su población desconfía de todo lo que dicen o hacen los políticos.

“Simplemente se ataca a los otros sin base o prueba alguna. Este comportamiento no es nuevo ni tampoco es un invento. En el México de hoy los neoliberales y los conservadores han reemplazado a los comunistas. Al igual que la sociedad norteamericana de los años 50, la mexicana está fuertemente polarizada y eso contamina cualquier acción”, comenta el Doctor Mallén.

En el caso actual del país, el académico subraya la delgada línea que existe entre la capacidad de implementar medidas de control, incluso cuando se cuenta con un subsecretario de salud como el Dr. López-Gatell, de frente a un gobierno que se ve limitado por una población que generalizadamente no cree en el orden ni en la ley.

Cuando la suspensión de clases se tomó como vacaciones y las familias partieron a las playas, el comportamiento de los mexicanos y la capacidad de implementación de medidas quedan en total desbalance. La epidemia, conforme a la perspectiva del especialista en Historia de la Ciencia, se puede poner mucho peor si la sociedad en general no percibe la importancia del sacrificio necesario para llevar a cabo las medidas.

Estos señalamientos podrán ser subjetivos, una opinión personal y científica. Sin embargo, las frialdad de los números demuestra que México tropezó con el coronavirus.

En verdad, señor presidente, ¿Superamos y domamos a la pandemia?