#ElPuntoG – SCREWBALL – Tú (Sí, Tú, Quien Lee) y Lozoya

ERNESTO OSORIO
Posted on julio 17, 2020, 7:43 pm

ERNESTO OSORIO*

Seguramente cuando haya atrapado tu atención para leer este artículo, ya habrás repasado varias ofertas informativas en algunos diarios o portales digitales con información referente al caso Lozoya y todo el circo mediático-electorero que el Gobierno de México y personajes de la vida pública de nuestro país han montado para distraernos de las profundas crisis de salud, económica y de seguridad que nos afectan: la primera desde hace más de tres meses; la segunda precipitada por las medidas del inquilino del palacio del Virrey desde hace más de un año y la tercera, que se manifiesta en el atentado contra el jefe de la Policía de la Ciudad de México, los cadáveres regados en carreteras en Sonora, los asesinatos en Tamaulipas, las casas incendiadas en el Bajío.

Son tres crisis malditas que cobran vidas todos los días, en todo el país.

No es restarle importancia al tema de la corrupción y mucho menos hacer menos la cadena de delitos que caracterizó al régimen peñista y que demostrará el implicado en poco más de 23 horas de grabaciones que trae bajo del brazo, sino darles su justa dimensión y no engancharnos con el anzuelo que envía el gobierno de Andrés Manuel López Obrador desde Palacio Nacional para ser espectadores del circo que ha montado y distraernos de lo que es realmente prioritario: la urgencia de salvar vidas.

Salvar vidas desde los frentes de salud, económico y de seguridad, todos urgentes.

El político tabasqueño está decidido a ejecutar su venganza contra quienes lo lapidaron durante el proceso de desafuero hace 14 (¡catorce!) años y ha calculado que ahora  es el mejor momento para hacerlo, cuando los picos de la pandemia del coronavirus rebasa ya los 317 mil casos y más de 37 mil muertos, cuando está perdiendo la agenda mediática, cuando queda más exhibida su indolencia ante el dolor de mujeres desamparadas, de niños indefensos, de ciudadanos vulnerables.

Estamos en la antesala del banderazo de arranque del proceso electoral 2021 y si algo sabe hacer López Obrador es manejar la comunicación política y manipular a su favor los momentos coyunturales, sabe del tipo de información que le gusta difundir a los medios y degustar a las audiencias, aunque no se traduzcan en sentencias contra los implicados.

Conoce las herramientas y ahora tiene la sartén por el mango; sabe que la mejor forma de ocultar el rotundo fracaso de su gobierno (“un sexenio perdido en términos de crecimiento”, así ya lo califica Citibanamex) para enfrentar la pandemia, el desempleo y la criminalidad es con el famoso “pan y circo”.

A diferencia de otros años, cuando el poder político compraba en los medios de comunicación espacios para poder difundir su propaganda, ahora los mismo medios se han convertido deliberadamente en cómplices de la estrategia mediática gubernamental.

Propaganda gratis. El poder está en los medios, y eso lo sabe el Presidente y por eso aparenta hacer lo que sus críticos desean: Realizar una gira de trabajo a los estados donde los gobernadores se han confrontado directamente con él, anticipando que su Secretario de Seguridad no acudiría para vender una imagen de superhéroe que llega solo a una zona caliente. Levanta la expectativa de un escenario donde los personajes políticos se confrontarían abiertamente.

Pero el resultado no es el deseable para el beneficio ciudadano; gracias al cabildeo político, los más fuertes adversarios fueron desarmados en su propio territorio. Fueron doblegados a cambio de las migajas de siempre: un pacto de civilidad y una tregua, como si no existiera un entramado de leyes que todos están obligados a respetar.

López Obrador aprovechó la expectativa generada por la gira y arremetió una vez más con la venta de su mejor novela: Lozoya y las grabaciones que entregará a la Fiscalía General de la República, en el filo de la violación del debido proceso.

Pero eso no importa, lo importante es qué tanto va a quedar revuelto el río, como el desatado por los videoescándalos de 2004 protagonizados por su entonces hombre fuerte René Bejarano.

Ahora el tabasqueño es el director de la orquesta y, como tal, conducirá los instrumentos que habrán de sonar en su propia producción del universo videográfico del escándalo.

En la nueva producción, el Thanos de Macuspana va a chasquear los dedos para desenmascarar a quienes le arrebataron su victoria electoral en el 2006 (sí, hace 14 años); las luces del circo estarán dirigidas a la pista del pasado mientras las pistas del presente (salud y pandemia, desempleo y desarrollo, criminalidad e inseguridad) se encontrarán a oscuras mientras el domador es digerido por el tigre.

Tiene razón el senador Ricardo Monreal cuando afirma que los testimonios ofertados por Lozoya generarán un temblor en el entorno político y van a quedar al descubierto las cadenas de ilícitos que caracterizaron al pasado régimen.

Pero más allá de satisfacer nuestra curiosidad y conocer los nombres de los “bad hombres” que hundieron a México, en estos momentos de necesidades urgentes ¿cuál es el beneficio directo e inmediato para los ciudadanos?; ¿nos dejará una mejor calidad de vida saber que los políticos de antes, eran unos corruptos que merecen castigo y cárcel?; ¿porqué hacer valer la ley –que dicho sea de paso, es la obligación de todo gobierno, y no una virtud- debe apreciarse como algo extraordinario?

¿Qué puede pensar de las declaraciones de Lozoya la mujer que acaba de dejar a su hermana en un área de urgencias de un hospital en Nuevo León, afectada por la Covid, a punto de morir en la calle gracias a la burocracia que no sabe cómo reaccionar ante una emergencia?; ¿de qué le sirve a los ciudadanos de Celaya, envueltos en el terror, enterarse de que Lozoya está “soltando la sopa” y salpicando a diestra y siniestra?; ¿de qué le sirve a los cientos de miles de hombres y mujeres que han perdido su empleo?; ¿de qué le sirve a la mujer de Nuevo León que Lozoya irá a la cárcel mientras le dicen que quizá no volverá a ver a su hermana?

Engancharnos en la trampa del actual Gobierno con el cebo de la corrupción nunca será nuestra apuesta para quienes hacemos Gaceta Ciudadana.

En un país de leyes, la detención de Lozoya sería importante porque se sabría de las consecuencias que habrían de enfrentar el indiciado y sus cómplices.

No es el caso. No en un país donde la impunidad es la regla. No en México.

La prioridad, nuestra prioridad, es conocer a ciencia cierta la expansión real de la pandemia que está matando a ricos y pobres en México, los avances en la creación de una vacuna, las alternativas reales que existen para la recuperación económica, para quienes han perdido su trabajo y se perfilan a engrosar el millonario ejército de pobres, para quienes han perdido sus ingresos o sus negocios; cuándo se aplicarán los instrumentos para abatir la guerra por el mercado de las drogas; cuándo las estrategias de seguridad para saber que nuestros hijos están a salvo en la escuela, que nuestras hijas pueden salir a pasear sin ser agredidas.

Nuestra apuesta es conocer las dimensiones del analfabetismo y la deserción escolar que dejará la pandemia, luego de imponer un esquema de educación en línea al que sólo tuvieron acceso el 60% de los alumnos del sistema educativo nacional.

Lo verdaderamente importante es lo que nos concierne a todos.

El caso Lozoya es un asunto de venganza personal de López Obrador, con el propósito de comenzar a ensuciar el proceso electoral 2021.

En eso estará enfocado, mientras TUS prioridades económicas, de seguridad y de salud siguen en el archivo muerto de este confiado director de orquesta que en su soberbia no va a saber qué hacer cuando alguno de los músicos comience a desafinar.

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*ERNESTO OSORIO

PERIODISTA

ERNESTO OSORIO GONZÁLEZ es fundador y Director editorial de los portales digitales: www.discursoydebate.com y www.gacetaciudadana.com.

Cuenta con 25 años de trayectoria periodística trabajando la fuente política y social de la Ciudad de México.

Su columna “Screwball” se publica en www.gacetaciudadana.com y en El Influyente.

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