La hora de las decisiones difíciles

Staff/GC
Posted on abril 17, 2020, 7:30 pm

Con la fase 3 de la pandemia causada por el coronavirus Covid-19 tocando a la puerta en México, el Consejo de Salubridad General (CSG) emitió la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” (que ahora asegura que es “proyecto”) en la que plantea los parámetros en que se desenvolverá el personal médico para salvar vidas… y descartar otras.

Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, ha explicado que la fase 3 se caracteriza por la generalización territorial de la transmisión, que se registra con más intensidad en las zonas metropolitanas del Valle de México, Tijuana, Mexicali, Puebla, Culiacán, Guadalajara, Monterrey y Benito Juárez, Quintana Roo.

“La fase tres es la fase de máxima transmisión, es la fase de mayor cantidad de casos por día y es la fase donde el riesgo principal es que se sature el Sistema Nacional de Salud a pesar de la preparación que tenemos y la expansión que hemos hecho con la reorganización de las unidades civiles y el apoyo de las Fuerzas Armadas a través de los planes DN-III y Plan Marina. En la fase 3 de esta y otras pandemias semejantes puede existir el riesgo de que se rebase la capacidad instalada o adaptada de un sistema de salud y entonces no haya espacio suficiente para atender a todos los enfermos”, ha comentado el funcionario.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, los adultos mayores y las personas de cualquier edad con afecciones médicas crónicas graves tienen un mayor riesgo de ser víctimas del virus.

En este escenario el Consejo de Salubridad General ha perfilado la guía para “facilitar y apoyar al oficial de triaje en el proceso de la toma de decisiones y quitarle la carga psicológica al personal tratante de los enfermos de Covid-19”.

La Guía parte del hecho de que existe escasez de recursos, y pretende ayudar al personal a decidir a quién se le debe de asignar una maquina de oxigenación cuando existen dos pacientes que se pueden beneficiar de ella.

“Dado que los recursos escasos a asignar generalmente se requieren para salvar vidas, a su asignación a veces se le considera cómo elegir quién morirá”, señala la Guía.

Destaca que el “principio de necesidad médica”, sostiene que el paciente cuya salud está más deteriorada es quien debe de recibir el recurso escaso, siempre y cuando el tratamiento no sea inútil.

Otro de los criterios que establece la Guía es asignar, por ejemplo, un ventilador, al paciente cuyo cuadro clínico garantice la desocupación más rápida del instrumento médico.

“Alguien podría preguntar por qué el principio de orden de llegada no se debe de seguir durante una emergencia de salud pública. La respuesta a esta pregunta es porque este principio beneficia de manera injusta a las personas que viven en poblaciones urbanas y cerca de los centros de salud. Una razón adicional para rechazar el principio de orden de llegada es que favorece a personas con mayor riqueza económica y que tienen redes sociales más extensas”, señala el documento.

Prioritarios, Secundarios y ‘Volados’

La Guía impulsada por el CSG enfatiza que es prioritario de atención el personal que se enfrenta a la emergencia de Covid-19

“Un dermatólogo que no está haciendo frente a la epidemia de Covid- 19 no debe de recibir atención prioritaria. Un profesional de enfermería que está haciendo frente a la epidemia de Covid-19 debe de recibir atención prioritaria. Aquí ‘personal de salud’ no se entiende como únicamente las y los médicos tratantes, sino todo el personal que operan en primera línea: enfermería, terapeutas respiratorios, personal de mantenimiento que desinfecta las instalaciones, camilleros, por ejemplo”, señala.

La Guía también es muy clara en otro punto: asignar los recursos a quienes tienen mayores posibilidades de sobrevivir.

“Las y los pacientes que tienen mayor probabilidad de sobrevivir con la ayuda de la medicina crítica son priorizados sobre los pacientes que tienen menor probabilidad de sobrevivir.

La Guía del CSG también hace uso del azar para determinar quién se hará merecedor de los recursos hospitalarios.

“En caso de que exista un empate en el puntaje de priorización entre dos o más pacientes el proceso para resolverlo será el siguiente. En un primer momento se deberá de recurrir al principio vida- completa. Ello quiere decir que pacientes más jóvenes han de recibir atención de cuidados intensivos sobre pacientes de mayor edad. Las categorías de edad propuestas son: 0-12, 12-40, 41- 60, 61-75, y +75. Si recurrir al principio de vida-completa no desempata a los pacientes entonces la decisión sobre quién recibirá acceso a los recursos escasos deberá de tomarse al azar.

“Recurrir al principio de vida-completa no discrimina injustamente a las personas comparativamente más viejas. Esto es así pues la persona que no recibe tratamiento ha gozado de un bien, vivir una vida que incluye más etapas, por más tiempo. Esto quiere decir que la persona de menor edad está en una situación donde perdería mucho más si no accede a los recursos escasos de medicina crítica. Lo que perdería es la posibilidad de obtener el bien de vivir una vida que incluye más etapas”, señala.

El subsecretario López-Gatell afirmó que este tipo de guías son muy importantes, aunque no son nuevas.

“Ahora aplican a Covid. Es una adaptación de preceptos éticos fundamentales. La Comisión Nacional de Bioética, que depende de la Secretaría de Salud, en semanas recientes tuvo reflexiones con distintas personas especialistas en ética, en bioética, en ética de la atención médica, y lo que consideramos que es muy importante en este momento es ubicar los distintos escenarios en los que podemos enfrentar una situación tan compleja como esta y no perder de vista que los preceptos éticos fundamentales, muchos de ellos representados también en forma de leyes o disposiciones jurídicas diversas deben ser considerados como estándares universales.

“Los distintos derechos humanos, como sabemos, son derechos universales de las personas y en un momento dado traducir esos derechos a situaciones complejas, situaciones críticas, requiere preparación previa”, precisó.

Respecto a la difusión de la Guía, la Universidad Nacional Autónoma de México advirtió que ni la UNAM ni el rector Enrique Graue han sido convocados a sesión plenaria alguna para el análisis, discusión y eventual aprobación de dicha Guía.

Legalmente, la UNAM ocupa uno de los asientos de los vocales titulares en el Consejo de Salubridad General.

“Por tanto, la Universidad Nacional se deslinda de los términos y del contenido del referido documento”, informó la casa puma.

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