Negligente política de salud ante obesidad

Staff/GC
Posted on octubre 09, 2018, 7:10 pm
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El tratamiento de la obesidad en México se suma a lista de fracasos de la administración de Enrique Peña Nieto.

La administración pública, liderada por el aún presidente Peña, ha actuado de manera negligente ante la pandemia de obesidad que tiene en jaque los servicios de salud y los bolsillos de los pacientes.

El diagnóstico lo tenían. En 2013 el Gobierno Federal sabía que el 42.6% de los hombres mayores de 20 años de edad presentaba sobrepeso y 26.8% obesidad, mientras que en las mujeres estas cifras correspondían a 35.5 y 37.5%, respectivamente, además que el 19.8% de los niños de 5 a 11 años padecía sobrepeso y el 14.6% obesidad.

Sin embargo, fue hasta 2016 cuando el Gobierno mexicano declaró una alerta epidemiológica.

Era demasiado tarde.

De acuerdo con los especialistas Simón Barquera y Mariel White, del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), la administración federal emitió la alerta de manera tardía, después de darse cuenta -demasiado tarde- de la situación crítica: más del 72% de su población adulta con sobrepeso u obesidad y casi 100,000 muertes relacionadas con la diabetes cada año.

En un artículo publicado en la revista científica Obesity, los especialistas denuncian que, adicionalmente, el presupuesto nacional para la salud ha sufrido recortes desde 2013, “pasando del 3.1% del presupuesto total en 2013 a sólo el 2.3% en 2018, una disminución de 5.1 mil millones de dólares.

“La financiación asignada a la prevención y el control de la obesidad y la diabetes ha sido incluso más deprimente, nunca ha alcanzando el 1% del presupuesto de salud. Este financiamiento anual reducido ilustra la falta de voluntad de México para abordar de manera crítica la obesidad y las comorbilidades que la acompañan”, señalan Barquera y White en su artículo.

Presentación de la "Estrategia nacional para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes". Octubre de 2013.

Presentación de la “Estrategia nacional para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes”. Octubre de 2013.

En septiembre 2013, cuando Mercedes Juan López tenía las riendas de la Secretaría de Salud, la dependencia difundió la “Estrategia nacional para la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes”.

En dicho documento se exponía que de 1984 a 1998 disminuyó 29.3% la adquisición de frutas y verduras, 26.7% de leche y 18.8% de carnes, mientras que se incrementó la compra de hidratos de carbono refinados, que ascendió en 6.3%, así como el gasto en bebidas azucaradas, el cual aumentó en 37.2%.

“México es uno de los países con mayor consumo de refrescos y bebidas azucaradas. Según los resultados de las encuestas nacionales de salud de 1999 a 2006, el número de hogares que consumen refrescos embotellados aumentó de 48% a 60% durante dicho periodo. Más aún, la Encuesta de Salud en Escolares 2008 colocó a los refrescos entre los cincos productos más consumidos en las escuelas primarias y secundarias públicas del país”.

Ese es parte del diagnóstico, pero ¿qué pasó?

Las débiles instituciones nacionales fueron dobladas por las poderosas industrias de alimentos y bebidas.

“La industria alimentaria ha evitado que las políticas de nutrición adicionales sean verdaderamente efectivas a través de la interferencia en el etiquetado del frente del envase, la comercialización a los niños y las iniciativas escolares saludables, entre otras. Además, las prácticas de comercialización agresivas y poco éticas han hecho que las madres no estén seguras de amamantar a sus hijos, lo que le da a México una tasa de lactancia materna exclusiva de sólo el 14%, una de las tasas más bajas del mundo”, afirman los especialistas en su artículo “Tratar seriamente la obesidad en México: La comprensión, demasiado tarde, de la necesidad de una acción inmediata”, publicado el 1 de octubre en Obesity.

“El cártel de la chatarra” fue presentado en abril de 2013 por El Poder del Consumidor.

“El cártel de la chatarra” fue presentado en abril de 2013 por El Poder del Consumidor.

La organización El Poder del Consumidor, integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria, ha señalado que el combate a la obesidad en México ha sido mermado por los intereses de las grandes empresas que comercializan productos ultraprocesados.

Esta gran industria, advierte, no ha reconocido que sus productos implican un potencial daño a la salud.

Como si no fuera suficiente, Barquera y White denuncian que la atención médica ante la obesidad está infectada de deficiencias:

– A la mayoría de los profesionales de la medicina no se les enseña cómo prescribir una dieta adecuada, actividad física y modificaciones de estilo de vida necesarias para prevenir y controlar la obesidad, la diabetes y otras enfermedades no transmisibles.

– La detección, el diagnóstico y el tratamiento del Índice de Masa Corporal (IMC) no son procedimientos estándar en entornos de atención primaria.

– La norma para el tratamiento de la obesidad es obsoleta y no incluye recomendaciones sistemáticas basadas en evidencia o medicamentos aprobados por la Secretaría de de Salud, lo que crea confusión entre los profesionales.

– Las clínicas públicas de atención primaria en México no están obligadas por ley a contratar dietistas registrados; si uno es contratado, es en lugar de una enfermera o trabajador social, lo que socava los enfoques holísticos de tratamiento.

– Cuando se implementan campañas de sensibilización y diagnóstico temprano, sus presupuestos rara vez incluyen un componente de evaluación o un sistema de monitoreo.

Mientras tanto…

Simón Barquera y Mariel White aseguran que aunque las autoridades mexicanas están conscientes de la carga de la obesidad en el país, ha sido difícil implementar una respuesta constructiva.

“Enfrentar la obesidad requiere inversión financiera y acción inmediata del Gobierno, los profesionales de la salud y la sociedad civil para lanzar programas y campañas exitosas que mejoren las normas de tratamiento y promuevan cambios en el estilo de vida”.

Advierten que la forma en que el país elija avanzar afectará su capacidad para alcanzar nueve Objetivos de Desarrollo Sostenible, dada su conexión directa con la pobreza, la educación y el género.

“Estas enfermedades influyen dramáticamente en el bienestar de una sociedad, así como en su capacidad para alcanzar un estado equitativo y vivir de manera sostenible”, advierten.

El Informe de Nutrición Mundial 2017 exige que la nutrición ocupe un lugar central en los esfuerzos para poner fin a la pobreza, luchar contra las enfermedades, elevar los estándares educativos y luchar contra el cambio climático.

“Sabemos que un niño bien nutrido tiene 33% más de probabilidades de salir de la pobreza”, dijo Jessica Fanzo, profesora reconocida por Bloomberg de alimentación mundial y política y ética agrícola en Johns Hopkins University y copresidenta del Informe de Nutrición Mundial. “Aprenden mejor en la escuela, son más sanos y se convierten en miembros productivos de sus economías. Una buena nutrición proporciona la capacidad cerebral, la infraestructura de la materia gris para construir las economías del futuro”.

El Informe de Nutrición Mundial es una evaluación independiente del estado nutricional del mundo. Hace un seguimiento de los objetivos relacionados con la nutrición maternal e infantil y las enfermedades no transmisibles relacionados con la dieta adoptados por los estados miembro de la Organización Mundial de la Salud, además de evaluar las actuaciones de los gobiernos en relación con sus compromisos.


– En México, 5% de los niños menores de cinco años
tienen sobrepeso, pero este porcentaje aumenta
al 64% en hombres y 65% en mujeres adultos.

– Casi un tercio (32%) de las mujeres
están clasificadas como obesas

Fuente: Global Nutrition Report 2017


El Informe de Nutrición Mundial 2017, realizado en 140 países, México incluido, advierte que se observaron “cargas significativas” de tres importantes tipos de malnutrición que se utilizan como indicadores de tendencias más amplias:

1) retraso de crecimiento infantil; niños demasiado bajos para su edad debido a una falta de nutrientes que sufren daños irreversibles a la capacidad cerebral, 2) anemia en mujeres en edad reproductiva, un grave problema que puede tener consecuencias para la salud maternal e infantil, y 3) mujeres adultas con sobrepeso; una preocupación creciente por el impacto desproporcionado que sufren las mujeres afectadas por la epidemia mundial de obesidad.

“En México las últimas cifras indican que se observa el retraso de crecimiento en un 12% de los niños menores de cinco años. Más de tres quintas partes (65%) de las mujeres adultas tienen sobrepeso y un 15% de mujeres en edad reproductiva padecen anemia. Aunque está previsto que México alcance los objetivos para reducir la emaciación en niños menores de 5 años, su progreso en la reducción del retraso de crecimiento en niños menores de 5 años ha sido limitado y está lejos de alcanzar sus objetivos de reducción de obesidad y diabetes en hombres y mujeres”, señala el Informe.

“La obesidad y las enfermedades no transmisibles están frenando los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Por ello, se requieren acciones concretas en las que participen coordinadamente la academia, las autoridades que diseñan las políticas públicas y el sector privado para acelerar el progreso en esta área” señaló la Dra. Luz María De-Regil, directora de Servicios Técnicos Globales y Asesora Técnica en Jefe de la ONG Nutrition International.

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