‘Sólo quedan cenizas y unos cuantos huesos’

Staff/GC
Posted on noviembre 05, 2019, 4:59 pm

Fue un amanecer sangriento en Sonora. Horas después de que se registraran balaceras en la ciudad de Agua Prieta, nueve miembros de la familia LeBarón fueron asesinados en las inmediaciones del poblado de Bavispe, 158 kilómetros al sur de Agua Prieta.

“Sólo quedan cenizas y unos cuantos huesos”, escribió Kendra Miller, integrante de la familia LeBarón.

Los criminales descargaron sus armas de fuego contra mujeres y niños de la comunidad mormona, quienes viajaban en tres vehículos. Uno de ellos fue incendiado con una mujer adulta y sus bebés en su interior.

“Tres madres en tres vehículos, con 14 niños, se reunió en La Mora, una pequeña comunidad familiar en las montañas del noreste de Sonora. Dos de las madres visitarían a familiares en Chihuahua y la tercera iría a recoger a su esposo al aeropuerto de Phoenix, Arizona. Fueron emboscadas por los carteles mexicanos; fusiladas, quemadas y asesinados a sangre fría. Eran civiles inocentes, ciudadanos estadounidenses simplemente tratando de vivir vidas tranquilas.

“Durante 11 horas, sus familias por todo Sonora, Chihuahua y el medio oeste de los Estados Unidos esperaban con miedo y horror cualquier noticia de posibles sobrevivientes. El primer vehículo fue encontrado lleno de agujeros de bala y completamente en llamas. Nita y cuatro de sus siete hijos que había llevado en el viaje fueron quemadas, la mayoría hasta las cenizas y sólo quedaron unos pocos huesos para identificar que los cinco habían estado dentro. Al parecer, uno trató de escapar, ya que la puerta del pasajero estaba abierta y los restos estaban parcialmente dentro y fuera del vehículo.

“En otra parte de la carretera, a unos 16 kilómetros más adelante, estaban Christina, con su bebé Faith en su vehículo, y Dawna con sus hijos. A ambos (vehículos) les dispararon desde adelante y Christina saltó abriendo sus brazos para que los atacantes supieran que iban mujeres y niños en los vehículos. Ella dio su vida para tratar de salvar el resto. Dawna y dos de sus chicos también fueron asesinados.

Rhonita. Ella y sus hijos murieron calcinados en uno de los vehículos.

Rhonita. Ella y sus hijos murieron calcinados en uno de los vehículos.

“Después de presenciar la muerte de su madre y hermanos, Devin, hijo de Dawna, escondió a sus otros 6 hermanos en los arbustos y los cubrió con ramas para mantenerlos a salvo mientras él iba por ayuda. Cuando tardó en regresar, su hermana de 9 años dejó a los cinco restantes para intentarlo de nuevo. Devin llegó a La Mora a las 5:30 pm, 6 horas después de la emboscada, dando las primera noticia que alguien había escuchado de sus familias y Christina.

“Los tíos de Devin se armaron y regresaron a buscar a los niños ocultos, sabiendo que muchos de ellos fueron heridos. No llegaron muy lejos antes de darse cuenta de que se estaban poniendo en riesgo la muerte, ya que se habían registrado durante horas tiroteos continuos por las montañas cerca de La Mora. El grupo de hombres esperó un tiempo por refuerzos, y alrededor de las 7:30 encontraron a los niños. Ellos encontraron al bebé de Christina en el vehículo a su alrededor lleno de agujeros de bala. De alguna manera ella había quedado intacta, y viva. Ella estaba en el asiento de su coche, que parecía haber sido colocado rápidamente en el suelo del vehículo por su madre para su protección.

“McKenzie, la niña de 9 años que había ido por ayuda, estaba desaparecida. Los soldados, los hombres de La Mora y pueblos cercanos que habían llegado para entonces la buscaron durante dos horas hasta que la localizaron alrededor de las 9:30.

Christina. Se identificó con los atacantes, pero los criminales abrieron fuego contra ella y sus hijos.

Christina. Se identificó con los atacantes, pero los criminales abrieron fuego contra ella y sus hijos.

“Cinco de los niños de Dawna que fueron heridos fueron recogidos por una ambulancia y atendidos en un hospital local hasta que un helicóptero enviado por el Ejército mexicano los recogió. Su padre David, que para entonces había llegado desde Tucson, los acompañó para ser trasladados en otro helicóptero a Phoenix”.

El relato fue compartido por Kendra Miller, prima de John LeBarón.

“Estamos esperando respuestas, justicia”, continuó Kendra Miller, quien enlistó los nombres de los fallecidos: Rhonita María Miller, de 30 años de edad; Howard Jacob Miller, de 12 años de edad; Krystal Bellaine Miller, de 10 años; los gemelos Titus Alvin Miller y Tiana Gricel Miller, de 8 meses; Christina Marie Langford Johnson, de 29 años; Dawna Ray Langford, 43 años; Trevor Harvey Langford, 11 años; Rogan Jay Langford, 2 años.

Los sobrevivientes fueron Faith Marie Johnson, de 7 meses de edad, quien fue encontrada en su asiento de coche que habría sido puesto en el suelo por su madre para tratar de protegerla; Kylie Evelyn Langford, de 14 años, con disparo en el pie; Devin Blake Langford, de 13 años, quien, ileso, caminó aproximadamente 16kilómetros La Mora para buscar ayuda; McKenzie Rayne Langford, de 9 años, quien también salió de su escondite en busca de ayuda; Cody Greyson Langford, de 8 años con un disparo de tiro en la mandíbula, y la pierna; Jake Ryder Langford, de 6 años, ileso; Xander boe Langford, de 4 años, con disparo en la espalda; Brixon Oliver Langford, de casi 9 meses, con disparo en el pecho.

El activista Julián LeBarón, denunció que el asesinato fue perpetrado por integrantes del crimen organizado en los límites de Chihuahua y Sonora, cuando viajaban en dirección a Chihuahua.

“Estamos muy consternados acá en Chihuahua, tenemos una comunidad LeBarón en Sonora, primos de nosotros que venían esta mañana, mi prima Rhonita iba por su esposo al aeropuerto en Phoenix, y los emboscaron y básicamente les dispararon la camioneta y los quemaron a ella y a su cuatro niños; les dispararon en el camino y los quemaron vivos”, informó Julián LeBarón.

Dawna. Su hijo pudo esconder a sus hermanos.

Dawna. Su hijo pudo esconder a sus hermanos.

Los orígenes de la familia LeBarón en México se remonta a alrededor de 1924, cuando fundaron la colonia mormona Le Barón, en la zona noroeste de Chihuahua.

Hace 10 años, la comunidad fue foco de atención cuando Érick LeBarón fue secuestrado el 2 de mayo en la comunidad mormona de Chihuahua. Los captores del joven de 16 años exigían un rescate de un millón de dólares, lo que ocasionó que Benjamín, su hermano mayor, se organizara para exigir a las autoridades que fuera rescatado sin pagar por su liberación.

El 9 de mayo, Erick fue liberado; sin embargo, la madrugada del 7 de julio de 2009, un grupo de 17 sicarios entró a la vivienda de Benjamín, destruyendo su casa y aterrorizando a su familia. Cuando su cuñado Luis fue a ayudarle, se los llevaron a los dos, los hincaron y les dispararon a quemarropa cuatro veces en la cabeza. Las investigaciones de la autoridad ministerial revelaron que los homicidios de Benjamín y Luis fueron represalias de los secuestradores.

Así fue como empezó el activismo de Julián LeBarón, quien encabezó un movimiento antisecuestro en Chihuahua. En 2011, conmovido por el asesinato de Juan Francisco, el hijo de Javier Sicilia, Julián determinó unirse al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad para luchar contra la violencia relacionada con el narcotráfico.

LENTOS REFLEJOS

Ante el atentado perpetrado contra la familia LeBarón, las autoridades federales volvieron a demostrar sus lentos reflejos para atender la emergencia.

Alex y Julián LeBarón reportaron la desaparición y asesinato de los miembros de su familia a las 13:18 horas, pero fue hasta las 17:00 horas cuando elementos militares de la guarnición de Agua Prieta, elementos de la Guardia Nacional de Zaragoza, de Janos y de Moctezuma se trasladaron a la zona del crimen.

De acuerdo con una cronología presentada por el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo, hasta las 20:30 horas, elementos de seguridad de seguridad de Chihuahua y Sonora establecieron operativo de búsqueda y “blindaron la zona de conflicto”.

Elementos de la Guardia Nacional, del Ejército mexicano reforzaron la seguridad en la comunidad de La Mora, en Bavispe, Sonora, y la SSPC informó que, tras el asesinato, se instruyó el reforzamiento del estado de fuerza en Bavispe.

El diario Reforma informó que la familia LeBarón y la comunidad de Galeana, Chihuahua, contaba con el apoyo de fuerzas federales de la Policía Federal para patrullar la zona. los habitantes pagaban la alimentación y el hospedaje  de la compañía integrada por 90 elementos, pero con la llegada del nuevo gobierno federal, los efectivos fueron retirados.

Al respecto, Alfonso Durazo reconoció que la familia LeBarón carece de resguardo de las fuerzas del Estado.

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