Una Piedra en la CNDH

Staff/GC
Posted on noviembre 15, 2019, 7:01 pm

La protección y defensa de los derechos humanos en México fue elevada a rango constitucional el 28 de enero de 1992, con la publicación del Decreto que adicionó el apartado B al artículo 102 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que dice expresamente:

“El Congreso de la Unión y las legislaturas de las Entidades Federativas, en el ámbito de sus respectivas competencias, establecerán organismos de protección de los Derechos Humanos que ampara el orden jurídico mexicano, los que conocerán de quejas en contra de actos u omisiones de naturaleza administrativa provenientes de cualquier autoridad o servidor público, con excepción de los del Poder Judicial de la Federación, que violen estos derechos. Los organismos a que se refiere el párrafo anterior formularán recomendaciones públicas no vinculatorias y denuncias y quejas ante las autoridades respectivas”

Así nació la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Siete años después y por medio de una reforma constitucional, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 13 de septiembre de 1999, se dio una nueva reforma, mediante la cual se concede a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos plena autonomía de gestión y presupuestaria, encargada de proteger y vigilar la defensa de las garantías individuales consagradas en el texto constitucional para todos los y las mexicanas.

Rosario Ibarra recibió a nombre de su madre, la medalla Belisario Domínguez. La presea, le fue devuelta al Presidente por la misma Rosario Ibarra de Piedra, por considerar incumplida su demanda de aparición de su hijo.

El Ombudsperson o presidente de la CNDH, representa en sí mismo una figura cuya ética moral y pública debe ser intachable, alejada de intereses políticos ajenos a su objetivo primordial que es la defensa de los Derechos Humanos.

El entorno político y social en el que surgió la CNDH, fue lo que caracterizó la necesidad urgente que existía para su creación. Una larga historia de atropellos, desapariciones forzadas, acciones violentas por parte del Ejército y cuerpos policiacos tenían que tener un freno, y sobre todo, era necesario la existencia de un árbitro alejado del poder en turno que pudiera documentar ante los ojos de México y el mundo, la existencia de un vigilante de que los Derechos consagrados en nuestra carta magna fueran respetados.

Sin embargo, desde su primer titular siempre existió un halo de sospecha sobre la forma en que pudieran convencer de que se conducían en el cargo con una auténtica autonomía y neutralidad, respecto al gobierno en turno

De ese modo, han transitado en el cargo, Jorge Carpizo, Jorge Madrazo, la doctora Mirelle Rocatti, el Dr José Luis Soberanes, el Dr. Raúl Plascencia y el Mtro. Luis Raúl González Pérez. Todos ellos, sin excepción, fueron cuestionados en momentos clave de su gestión, ya bien por su cercanía con el Presidente de la República o con el partido en el poder.

Al arribo de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, diversos colectivos defensores de los Derechos Humanos, vieron en la alternancia del poder público, la histórica posibilidad de llevar a la presidencia del organismo, a un representante de la sociedad civil, a un activista de probada calidad moral y ética para encausar el papel trascendente que juega la institución en nuestro entrono político y social, en nuestra democracia.

Sin embargo, desde su primer contacto con el primer mandatario, la CNDH fue objeto de cuestionamientos por parte de López Obrador, siendo el gesto más significativo la ausencia del presidente en la ceremonia del último Informe de Actividades del Ombudsman Raúl González Pérez.

En este contexto, el Senado de la República inició el 29 de octubre pasado el proceso para renovar la titularidad de la CNDH. La terna fue integrada por tres candidatos propuestos por la Junta de Coordinación Política de la Cámara Alta, siendo los tres candidatos Arturo Peimbert, José de Jesús Orozco Enríquez y Rosario Piedra Ibarra, ésta última propuesta por el Senador Ricardo Monreal de Morena, a sugerencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

En el último año la CNDH se había convertido en la institución más atenta a las posibles violaciones de derechos humanos contenidas en las leyes del nuevo gobierno.

La CNDH presidida por Luis Raúl González Pérez encontró pasajes riesgosos o violatorios de, los derechos humanos en nuevas leyes impulsadas y aprobadas por Morena: La Ley de Remuneraciones del gobierno federal, que disminuye derechos salariales adquiridos. Ley Nacional de Extinción de Dominio, que permite la expropiación de los bienes que se presumen de procedencia ilícita. Ley Nacional de la Guardia Nacional, que militariza los cuerpos dedicados a la seguridad pública. Ley Nacional de Uso de la Fuerza Pública, redactada en el espíritu de la anterior, que suspende en ciertas condiciones las garantías fundamentales. Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública, redactada en el espíritu de las dos anteriores. La ley Bonilla, de Baja California, que otorga a un gobernador electo más años de gobierno que los que ganó en su elección. La llamada ley garrote, de Tabasco, que castiga la protesta contra obras públicas o privadas

El dudoso trámite de la terna

El 30 de octubre, la terna fue sometida a votación del pleno del Senado, pero luego de dos vueltas, no alcanzó el número de votos que exige la ley (dos terceras partes de los legisladores presentes), motivo por el cual, la terna debió haberse devuelto a las Comisiones del Senado para realizar una nueva terna.

Sin embargo, contrario a lo dispuesto por la Ley, el 7 de noviembre se volvió a someter a votación la misma terna, en medio de cuestionamientos por parte de los partidos de oposición que hicieron ver la irregularidad para volver a someter a votación la terna.

Ese día, finalmente, se volvió a someter a votación a los tres candidatos, estando 116 senadores presentes. El candidato que alcanzara una votación de 78 legisladores, sería el designado para dirigir la CNDH.

Sin embargo, al momento de realizar la votación en una urna transparente, al momento del escrutinio de los votos, se dejaron de contar dos (dicho por la oposición del PRI, PAN y PRD) por lo que sólo se tomó en cuenta la presencia de 114 legisladores. La tercera parte, eran los votos necesarios para que Rosario Ibarra, puntera en la votación anterior, pudiera obtener el nombramiento.

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El senador Ricardo Monreal en el dudoso proceso de votación. Foto: Twitter

l reclamo de los legisladores de oposición, no fue escuchado y desde esa fecha hasta el 12 de noviembre, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, la panista Kenia López Rabadán inició una cruzada al interior y el exterior del senado para denunciar lo que calificó como un fraude en la designación de la nueva titular de la CNDH.

Ese martes, la sesión en la que rendiría protesta Rosario Ibarra se tornó violenta. Por un lado, los senadores de Morena defendían la legalidad del proceso de elección de Ibarra, en tanto que los partidos de oposición exigían se repusiera el procedimiento ante la evidencia de que no se habían completado los votos necesarios para concederle el nombramiento.

La presidenta de la Comsión de Derechos Humanos en el Senado, la panista Kenia López

Por la mañana, el senador Monreal intentó convencer a la oposición de deponer su actitud y prometió presentar una moción para solicitar se repitiera el procedimiento.

“No podemos llegar a la toma de protesta con una sombra de duda”, dijo y la discusión de su propuesta se pasó para el final de la orden del día. Durante siete horas, todos esperaron la propuesta del senador Monreal, pero cuando éste la presentó, la mayoría de su partido rechazó la moción y el dictamen se mantuvo firme.

La señora Rosario Ibarra rindió finalmente protesta, en medio de jaloneos, empujones y golpes por parte de la oposición y la defensa de los senadores de Morena, el PT y el PES que impidieron a sus compañeros a costa de lo que fuera, llegar hasta la Mesa Directiva.

Consumados los hechos, la nueva titular de la CNDH ofreció en un improvisado mensaje, su compromiso de mantenerse al margen de los intereses políticos del actual régimen, encabezado por Morena, partido del que ella, era en ese momento todavía Consejera Nacional.

Al término de su mensaje, la señora Ibarra de Piedra respondió a la pregunta de un reportero quien le cuestionó sobre cómo atendería las agresiones y asesinatos de 11 periodistas que han muerto en el cumplimiento de su deber en lo que va de la actual administración.

¿Hay periodistas muertos?, respondió la nueva Ombudsperson, quien al día siguiente fue duramente criticada por desconocer de estos hechos.

Esa misma noche, Alberto Athié, un destacado luchador de los Derechos de las víctimas de pederasatia por parte del clero, anunció su renuncia al Consejo Consultivo de la CNDH, por considerar como una “imposición” el nombramiento de la activista y orquestada desde la Presidencia de la República.

“Me opongo a la imposición de un poder, en particular del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de la señora Rosario a través de su partido en el Senado”, sostuvo Alberto Athié en entrevista para Aristegui en Vivo.

La primera queja en la era Piedra Ibarra, es contra Piedra Ibarra.

“No estoy de acuerdo en que se atente de esta manera contra la CNDH, la necesitamos autónoma, libre e independiente para contrapesar cualquier acción autoritaria, venga de cualquier autoridad, sea de un color o de otro”.

Al ser cuestionado sobre la presunta irregularidad cometida por el Senado, al admitir la candidatura de Piedra siendo parte del Consejo Nacional de Morena, Athié expuso que a los integrantes del Consejo Consultivo de la CNDH les solicitaban un escrito en el que tenían que declarar que no tenían afiliación partidista, como requisito para ser consejeros.

Sostuvo que hubiera sido correcto que los senadores hubieran revisado el listado del INE en el que Ibarra aún aparece como consejera del partido, sobre todo porque su militancia en Morena es “una de las razones por las que algunos se oponen a su mandato”

Rosario Piedra presentó licencia a Morena

A través de un comunicado, Rosario Piedra Ibarra anunció que ha presentado su licencia como militante de Morena para dedicarse de tiempo completo a la tarea que le aguarda.

Sin especificar una fecha en la que solicitó la licencia, Piedra agradeció la confianza de los senadores que la eligieron como titular de la CNDH, y a los que no lo hicieron les aseguró que pondrá todo su empeño y capacidad para cumplir con su encomienda.

“La mayor garantía de autonomía la acredita mi trabajo, mi trayectoria y mi calidad de víctima indirecta en el Comité Eureka y en la lucha social, desde donde una de nuestras mayores exigencias fue precisamente la independencia y la autonomía de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos”.

“Tengan certeza que mi actuar ha sido siempre conforme a la ley y que mi compromiso ha sido, es y será siempre y por sobretodo con las víctimas”, escribió Ibarra en su cuenta Twitter.

El 8 de noviembre, otros cuatro integrantes del Consejo Consultivo de la CNDH presentaron la renuncia a su cargo honorífico, con carácter de irrevocable.

En una carta dirigida a Mónica Fernández Balboa, presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Mariclaire Acosta Urquidi, María Ampudia González, Angélica Cuellar y María Olga Noriega Sáenz criticaron el proceso de elección que -a su juicio- estuvo “plagado de irregularidades y falta de apego a la legalidad”.

“Es muy notoria la cuestionada elección de la nueva titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Mtra. Rosario Ibarra de Piedra (sic), le resta legitimidad a una institución”, expusieron en el texto.

Agregaron que el nombramiento de Piedra Ibarra se llevó a cabo sin apego a los indicadores que fueron asumidos voluntariamente por las Comisiones Unidas responsables del proceso, y además fue consumado en el Pleno de manera arbitraria.

Alberto Athié, ex Consejero de la CNDH interpondrá un recurso judicial para impugnar el nombramiento de Rosario Piedra I. Foto: Twitter

Sostuvieron que una Ombdusperson carente de legitimidad será incapaz de establecer una interlocución válida con los distintos actores involucrados en la observación, protección y promoción de los derechos humanos, ni podrá generar confianza ni certeza jurídica necesarias para su misión.

En su opinión, el nombramiento de la titular de la CNDH, presagia el “sometimiento abierto del organismo a quienes actualmente detentan el poder político”, por lo que “en consecuencia, no será posible mantener el principio de autonomía de gestión de la institución”.

En ese sentido, argumentaron que, de permanecer en la comisión, estarían “en riesgo de incumplir el mandato de cumplir y hacer cumplir la Constitución”, al que se comprometieron cuando tomaron posesión del cargo como consejeras.

Por otra parte, en el Senado de la República, el presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Ricardo Monreal adelantó que solicitarán la separación del cargo como titulares de las Comisiones de Derechos Humanos y de la Comisión de Economía de los senadores panistas Kenia López y Gustavo Madero, respectivamente.

Sin embargo, hasta este viernes, ambos permanecían en su cargo.

“No me preocupa lo que digan. Si quieren la Comisión que se la queden, pero nosotros vamos a iniciar a presentar los recursos jurídicos que nos corresponden para impugnar este nombramiento”, dijo la senadora Kenia López en entrevista con Gaceta Ciudadana.

Explicó que primero deberán agotar las instancias locales, tales como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la Suprema Corte de Justicia, ante quienes demostrarán que Rosario Ibarra viola la Ley Orgánica al ocupar la presidencia, siendo todavía militantes y Consejera de Morena al momento de rendir protesta.

“Si en estas instancias no encontramos respuesta, iremos entonces hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para impedir se concrete esta flagrante violación a la Constitución”, dijo la senadora.

Por su parte, Alberto Athie, adelantó también que recurrirá a los tribunales para intentar impedir que Rosario Ibarra permanezca en la CNDH como su titular.